lunes, 11 de noviembre de 2013

La Obra Maestra de la Gracia

El cuadro era tan hermoso que la cautivaba. No podía pasar a su lado sin pararse.

Estaba colgado encima de la chimenea - eran dos pájarillos agapornis en una rama, al lado de un nído en una zona de bosque, a finales de Octubre o principios de Noviembre. Había algunas hojas amarillas y rojas todavía, pero muy pocas. Si se miraba de cerca, se podía ver el cobertizo viejo y gris casi escondido en la esquina superior derecha.

El papá de la niña había pintado esta obra hace varios años - de hecho, él siempre estaba pintando. Si veía algo mientras conducía o caminando por el vecindario, o al hojear una revista, lo traía a la vida delante de los pequeños ojos marrón claro de su hija de diez años, Gracia, utilizando solamente un pincel y un puñado de colores.

Gracia quería ser como él, crear como él. Ser conformada a su artista favorito, desde un grado de belleza y creatividad a otro. Sus padres la dejaban jugar con sus propias pinturas, y ella trataba de imitar los pájaros de la chimenea o las flores de su cuarto o el faro del cuarto de baño. Pero nada de lo que ella hacía la satisfacía como las pinturas de su padre.

Un día, después de mucho intentar y fallar, le pidió ayuda a su padre. Como la mayoría de los padres, dijo que sí encantado. Puso un caballete en su estudio, colocó la silla de la niña frente a él, y sentándose detrás de ella, le dió una pequeña paleta de colores con el verde, el rojo, el amarillo, y un poco de blanco y negro.

Así que ella comenzó a pintar. Aunque estaba sosteniendo la brocha, no se podia decir que estuviese pintando el cuadro ella sola. Desde luego, él no tocaba el lienzo sin ella, pero la marca del padre estaba en cada pincelada. Él señalaba, hacia gestos, enseñaba e incluso movía la pequeña mano con la suya. Primero un árbol, tronco, ramas, hojas e incluso un pájaro azul. Luego otro árbol y otro, y un camino entre ellos, tal como el que habían caminado juntos el verano pasado.

Iba viendo como la escena cobraba vida, y le encantaba. No era fácil, y no era algo tan bueno como lo que pintaba su padre, pero era de él y era de ella. Y lo habían hecho juntos.

Aquella noche la niña se sentó a observar su cuadro, admirando los árboles, pero cada vez veía más y más fallos. Necesitaba algo más: detalles en las ramas, más colores, más vida. Las lágrimas se asomaron a los jóvenes ojos al darse cuenta de cuánto faltaba. Mientras estudiaba la pintura, anhelando más, se quedó dormida

Cuando Gracia despertó el día siguiente, encontró algo muy diferente frente a ella. Ese cuadro recordaba al suyo, pero había sido cambiado, había sido renovado de una manera extraña. Veía sus propios trazos, las horas que había dedicado a él el día antes, pero ahora había muchísimo más.

Donde antes había dos o tres sombras de verde, ahora había doscientas o trescientas, soplando juntas plenitud en sus árboles. Los pájaros, que una vez se vieron planos, habían cobrado vida. Se veían reales, suaves, incluso hambrientos. Casi se podían oír a través del lienzo.

 Todo lo que ella había esperado ver, y mucho más, llenaba su corazón más allá de todo lo que había imaginado la noche antes. Sus ojos estaban abiertos y satisfechos, mirando cuidadosamente cada centímetro, buscando algún fallo o falta en el pequeño bosque. Ella sabía que esa belleza era suya, pero a la vez era mucho más que suya.

Mientras miraba maravillada el cuadro una y otra vez, su padre entró en la habitación sosteniendo su café matutino, sonriendole como el hacía. Cuando ella lo vió, el mismo hombre que se había sentado con ella el día anterior, lo amó más que nunca, porque solamente una persona era capaz de hacer lo que se había hecho esa noche. Solamente una persona podía haber hecho que su obra fuese tan bella y tan perfecta.

Era el pincel de ella. La obra maestra de Él. Nuestra santificación.

"porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad." -Filipenses 2:13

"Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor." -2 Corintios 3:18

"pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es." -1 Juan 3:2

Traducido de: http://www.desiringgod.org/blog/posts/meet-grace-s-masterpiece