viernes, 6 de junio de 2014

¿Por qué llevaba Judas el dinero?

Jesús puso a un ladrón a cargo de la bolsa del dinero. ¿Nunca te ha extrañado?

María derramó perfume a los pies de Jesús, un perfume que valía un año entero de sueldo, y Judas, al verlo, juzgó que el acto de adoración de María era un gran desperdicio porque "era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella" (Juan 12:6)

Pero, para empezar ¿por qué Judas llevaba la bolsa?

Poniendo ejemplos


Jesús podía haber dado la bolsa a Natanael, "un verdadero israelita, en quien no hay [había] engaño" (Juan 1:47), o a Juan "el díscípulo que amaba a Jesús" (Juan 21:20), o a Leví, que tenía mucha experiencia en finanzas (Lucas 5:27). Pero no lo hizo. Jesús eligió a Judas como tesorero de su ministerio itinerante sin ánimo de lucro.

Nos podríamos sentir hasta tentados a ofrecer al Señor consejería sobre la buena mayordomía del dinero. Los donativos daban apoyo financiero al ministerio (Lucas 8:3), y Jesús había asignado al tipo que sabía que era un "diablo" (Juan 6:70) para que manejase el dinero. Pero fue algo hecho intencionadamente. Jesús sabía que Judas robaba. ¿Por qué lo permitía?

Jesús había dicho: "No os hagáis tesoros en la tierra, donde ... ladrones minan y hurtan" (Mateo 6:19-20). Al dejar que Judas llevase la bolsa del dinero, Jesús nos estaba mostrando, a través de este ejemplo, lo que quería decir.

Jesús dijo: "Donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón" (Mateo 6:21). Jesús nos mostró en Judas cómo endurece el corazón, como lo ciega, y como lo quebranta el poner nuestro tesoro en cosas equivocadas.

Y Jesús también dijo "Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas" (Mateo 6:24). En Judas, Jesús nos mostró un alarmante ejemplo del aspecto que tiene amar el dinero y odiar a Dios.

Lo sorprendente en Judas


Lo que sorprende es que, el amar el dinero y odiar a Dios, puede parecerse a la devoción durante un periodo prolongado de tiempo.

Durante un buen tiempo, la reputación de Judas fue la de un discípulo y compañero cercano de Jesús. Judas vivió con Él y los otros once durante lo mejor de tres años. Caminó por largos caminos polvorientos con sus camaradas misioneros. Comió con ellos, se sentó con ellos alrededor del fuego, hablando del reino de Dios, y oró como ellos. Escuchó más sermones de Jesús que casi cualquiera. Recibió del Mesías instrucción personal. Fue testigo de los increíbles milagros de Jesús y vio como el Padre les proveía para sus necesidades una y otra vez.

Durante el tiempo que Judas fue parte de los doce, hizo externamente las cosas correctas. Es sorprendente que ninguno de los discípulos compañeros de Judas percibiera su engaño. Incluso cuando Jesús finalmente le envió a ejecutar su traición, los otros no sospecharon de él (Juan 13:28-29). Fue un golpe sorprendente y entristecedor para todos cuando al final vendió a Jesús por treinta piezas de plata (Mateo 26:15).

La mascarada de Judas es una lección para nosotros. Los lobos pueden tener un aspecto exterior y sonar casi exactamente igual que las ovejas. Y a veces Jesús, por sus propios motivos, permite que los lobos disfrazados vivan entre las ovejas por largo tiempo y hagan daño antes de que el engaño sea descubierto. Cuando esto sucede, hemos de confiar en que el Señor sabe lo que está haciendo. Judas nos recuerda que incluso los lobos rapaces forman parte del drama de la redención histórica.

En qué no confiar


Pero al darle a sabiendas la bolsa del dinero al deshonesto Judas, Jesús modeló de manera específica para nosotros dónde no debemos poner nuestra confianza: en el dinero. Jesús confió en su Padre, no en el dinero, para proveerle de todo lo que necesitaba para cumplir su llamado. Durmió en paz cada noche, sabiendo que Judas estaba robando.

Judas, por otra parte, se convirtió en el arquetipo de 1 Timoteo 6:10 "porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores". En el ejemplo de Judas, Jesús nos advierte que el amor al dinero puede ser tan engañoso como para llevarnos a vender un Tesoro eterno sólo por un puñado de monedas. El poder seductor de las riquezas debe hacernos temblar.

No todas las partes de esta historia tienen una aplicación directa para nosotros. No es la intención de Jesús que sigamos su ejemplo asignando ladrones como tesoreros. Solamente Dios es tan sabio como para hacer eso.

Pero lo que si quiere Jesús es que sigamos su ejemplo a la hora de buscar el reino primero, creyendo que todas nuestras necesidades serán cubiertas por nuestro Padre (Mateo 6:33). Su palabra para nosotros es "No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino" (Lucas 12:32). Nuestro Padre puede darnos fácilmente todo lo que un ladrón pueda robar.

Traducido del artículo "Why was Judas carrying the moneybag?" por Jon Bloom